Gladiator II, que esta semana ocupa el primer puesto de Netflix en España, se rueda en cuatro países y ninguno de ellos es Italia. Los exteriores principales están en Marruecos, los interiores grandes en Malta, los planos de mar en Túnez y los efectos digitales en Londres. La Roma que se ve en pantalla existe, pero no en la península itálica.
No es un detalle anecdótico. Hollywood lleva sesenta años rodando el Imperio Romano fuera de Roma, y la razón siempre es la misma: cuesta menos. Marruecos y Malta llevan décadas compitiendo por ser el “set” cinematográfico del Mediterráneo histórico, y cada nueva temporada ajustan tasas, permisos y cash rebates para arrebatar producciones a la otra. Gladiator II es, entre muchas otras cosas, el último capítulo de esa pugna.
Las localizaciones reales, una a una
Atlas Studios, Ouarzazate (Marruecos). El set de cine más grande del Magreb. Aquí se construyeron las puertas de Roma, los pasillos del Coliseo y los pabellones senatoriales. El estudio existe desde 1983 y ha sido escenario de Lawrence de Arabia (segunda parte), La última tentación de Cristo, Gladiator original (2000), Babel, Game of Thrones, Prison Break, Misión Imposible y la mayoría de los peplum modernos. Está abierto al público.
Aït Ben Haddou (Marruecos). A 30 km de Ouarzazate. Ksar fortificado de barro del siglo XVII, Patrimonio de la Humanidad. Aparece como Numidia, la patria del protagonista al inicio de la película.
Mellieha Bay y Fort Manoel (Malta). El “Coliseo flotante” se construyó en el Fort Ricasoli de la isla, donde ya estaban los sets reusados de la primera Gladiator. Las escenas marítimas, en Mellieha Bay.
Bourne Wood, Surrey (Reino Unido). El bosque del recuerdo de Maximus aparece de nuevo en Gladiator II. Es exactamente el mismo bosque inglés donde Ridley Scott rodó la batalla del inicio del Gladiator de 2000. Está en el condado de Surrey y es accesible al público.
Estudios Pinewood (Reino Unido). Interiores complementarios e infografía. No visitable.
Cómo viajar a la “Roma” que se ve en pantalla
La ruta cinematográfica más completa es Marrakech – Ouarzazate – Aït Ben Haddou, hacible en tres días. Desde Marrakech, el bus o un coche de alquiler suben por el puerto de Tizi n’Tichka (2.260 m, paisaje de Atlas brutal) y bajan a Ouarzazate en cinco horas. Una noche en Ouarzazate es suficiente para visitar Atlas Studios al día siguiente y volver vía Aït Ben Haddou.
Para Malta, el cluster es más pequeño: dos días dan para Mellieha Bay, La Valeta histórica y Fort Manoel. Vuelos baratos desde España casi todo el año.
Por qué se rueda en Marruecos y Malta
La pregunta es la única que importa para entender la geografía del cine peplum. Marruecos ofrece cash rebate del 30 % sobre el gasto local más una infraestructura cinematográfica única en el continente africano: equipos técnicos formados en cuarenta años de producciones internacionales, permisos rápidos, costes laborales una fracción de los europeos. Malta compite con un cash rebate hasta el 40 % y un Mediterráneo igualmente fotogénico.
Italia no ofrece nada comparable en su régimen fiscal, y Cinecittà, el estudio mítico, está cara y saturada. Roma cuesta filmarla en Roma. Por eso lleva décadas rodándose en otra parte.
Por qué este rodaje importa
Gladiator II es el ejemplo más reciente de un fenómeno que define el cine de gran presupuesto contemporáneo: la geografía cinematográfica como decisión contable. Los planos generales que el espectador interpreta como “Roma antigua” son, en realidad, una operación tax credit en Marruecos y otra en Malta, con un montaje editorial que disuelve las fronteras.
En el reportaje pillar dedicado a la geografía del peplum europeo, ya en preparación, analizaremos la cadena de incentivos fiscales que ha hecho de Ouarzazate el “Hollywood del desierto” desde Lawrence de Arabia hasta hoy, y cuánto de la economía local depende de ello.
